La sensación se hacia más visceral, menos ajena, a medida que me acercaba. Su cuerpo yacía sobre un manto blanco que ondeaba levemente el viento. Parecía dormir, pero por la heladez de su ausente aliento, pude darme cuenta que su vida se había esfumado de pronto.
Pase suavemente mis dedos sobre sus labios para sentir aquel ultimo beso y recordar aquellos ojos infinitos que lograban desnudar mi alma. Contemplaba su tez, clara, oscura, profunda. Tan suave, tan tersa, tan suya.
Pude sentir un dolor intenso dentro de mí que me desgarraba. Surgieron dudas, preguntas y reclamos en medio del congelante miedo que me inmovilizaba. Pero pude librarme de ellos fácilmente, era más fuerte el sentimiento y no merecía opacarse.
Llore sin pensarlo, desatando fantasmas y aliviando a mi corazón de la culpa. Debía comprender que simplemente había sucedido.
Tomé su mano y en intento desesperado, esperé me devolviera una señal. Pero fue en vano.
No quería despojarme de aquel ser que había sido capaz de avanzar a través de las barreras de mi conciencia, para llevarme a un mundo inimaginado. Quería regresar allí, y aunque me angustiara, sabía que no era posible. Al menos por ahora o por algún tiempo mientras volvamos a reunirnos. La soledad invadió mi espíritu.
Sentí cómo me ahogaba en la nostalgia y pretendía devolver el tiempo, aún sabiendo que todo terminaría igual.
Que egoísta pude ser en algunos momentos y sólo hasta ahora pude darme cuenta.
Cerré mis ojos para reinventar el presente y borras las imágenes inmediatamente anteriores. Pensé caer en un sueño profundo para nunca despertar y sólo transitar en su compañía. Nada volvería a ser igual y mi atmósfera había sido invadida por la insoportable levedad del ser. La única certeza que existía era que iría a ninguna parte y volaría a ningún lugar, para inmortalizar lo sentido.
Pase suavemente mis dedos sobre sus labios para sentir aquel ultimo beso y recordar aquellos ojos infinitos que lograban desnudar mi alma. Contemplaba su tez, clara, oscura, profunda. Tan suave, tan tersa, tan suya.
Pude sentir un dolor intenso dentro de mí que me desgarraba. Surgieron dudas, preguntas y reclamos en medio del congelante miedo que me inmovilizaba. Pero pude librarme de ellos fácilmente, era más fuerte el sentimiento y no merecía opacarse.
Llore sin pensarlo, desatando fantasmas y aliviando a mi corazón de la culpa. Debía comprender que simplemente había sucedido.
Tomé su mano y en intento desesperado, esperé me devolviera una señal. Pero fue en vano.
No quería despojarme de aquel ser que había sido capaz de avanzar a través de las barreras de mi conciencia, para llevarme a un mundo inimaginado. Quería regresar allí, y aunque me angustiara, sabía que no era posible. Al menos por ahora o por algún tiempo mientras volvamos a reunirnos. La soledad invadió mi espíritu.
Sentí cómo me ahogaba en la nostalgia y pretendía devolver el tiempo, aún sabiendo que todo terminaría igual.
Que egoísta pude ser en algunos momentos y sólo hasta ahora pude darme cuenta.
Cerré mis ojos para reinventar el presente y borras las imágenes inmediatamente anteriores. Pensé caer en un sueño profundo para nunca despertar y sólo transitar en su compañía. Nada volvería a ser igual y mi atmósfera había sido invadida por la insoportable levedad del ser. La única certeza que existía era que iría a ninguna parte y volaría a ningún lugar, para inmortalizar lo sentido.
2 comentarios:
" Despiertas hermosas sensaciones a travez de lo leido.
Aquello que llaman amor y que algunos locos, persiguen y persisten a tal punto que los lleva a la desilusion es la marca permanente de esos viejos lugares solo apropiados para dos"
Permitiendome inmiscuirme en tus asuntos, tan no mios... y en esa conversación a fragmentos con mi amigo Jaime....
Que te pasa??? es es el color de tu ser??? un azul violeta, un brillante opaco, una nostalgia feliz y agradable y apaciguada??? si es así... debes estar teniendo una existencia digna de envidiar... y si no es así... que estas esperando???
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