viernes, mayo 11, 2007

Adiós temporal

Y yo pensé que estabas hecho de plata, que tus labios eran de hielo y tu pelo de mañanas.
Pero descubrí en mi afán de besarte que sólo yo te dibujaba. Y te desdibujaba en mi ausencia cuando me daba cuenta que todo había sido un espejismo, real pero difuso, por el sentimiento vacio del miedo.

Intenté alguna vez desencontrarte pero siempre estaba de vuelta a tu lado, sin siquiera saber de tus carencias, de tus ausencias obligadas de amor y de tiempo. Me engañaba inútilmente diciendome en mi pequeño cuarto vacío, donde el eco de las palabras destrozaba la calma, que la posibilidad sincera de abrazarte estaba tan cerca como la noche, tupida de estrellas y de recuerdos.

La verdad era que jugaba entre tus miradas y mis ojos a que las cosas flotaran en el viento y las sonrisas se encontraran en el sentimiento.

Pero un día este sueño acabó para dejarme claro que entre tus manos y mis silencios,
siempre existirán confidencias que diluirán los fracasos, dejándome firme tu compañía, tu presencia sin ausencias, sin pretenciones.

domingo, febrero 25, 2007

La vida se esfuma en un instante de gloria.
Los vacíos desaparecen y las miradas se hacen sinceras.
El tiempo vacila en el ocaso de la existencia y las palabras flotan en el viento esperando el llamado final.
Se han alistado los perdones y los arrepentimientos para la llegada de la partida última. Definitiva.
Las voces se agudizan en el eco ensordecedor de los recuerdos y la respiración se hace más queda, menos perceptible.
Algunas lágrimas buscan liberar las culpas y atar al alma los mejores momentos. El frío, hela el ambiente y angustia el sentimiento. La vida se esfuma en un instante de gloria.
Sufrimiento y regocijo.
La luna disfrazada de mentiras y duendes en la noche plateada. Las estrellas ajenas y fugaces en sus manos y en sus palabras. La oscuridad cómplice y fugitiva en el blanco turbio de sus pensamientos.

La noche entera con dientes y en sus dientes palabras y en las palabras olvidos. Olvidos y reproches por lo vivido y lo negado. La noche entera con llantos y miradas azules de tristeza y melancolía, azules del humo enceguecedor de la locura.

Las mentiras teñidas de rojo, violeta y negro, por las noches y los miedos. Los duendes sin risas. Las manos frías y amarillas por la ausencia de luz y de amor.

Las palabras secas y húmedas por el olvido y el mañana. Los pensamientos aligerados por las dudas. Los dientes con carencia de verdades. Los olvidos más recordados que nunca. Y los reproches con singulares arrugas del ayer. Los llantos manchaods de aliento. Las miradas, azules.
De mi boca se escaparon las palabras, las letras y las miradas mudas.
Subieron en espiral hacia el cileo, donde se confundieron con el polvo de nubes y los copos de estrellas.
Volaron hacia el infinito para nunca ser y siempre recordar. Llantos azules de olvido y carruseles mareados de color.
Destellos fugaces de nostalgia y magia de la verdad y la duda.