viernes, mayo 11, 2007

Adiós temporal

Y yo pensé que estabas hecho de plata, que tus labios eran de hielo y tu pelo de mañanas.
Pero descubrí en mi afán de besarte que sólo yo te dibujaba. Y te desdibujaba en mi ausencia cuando me daba cuenta que todo había sido un espejismo, real pero difuso, por el sentimiento vacio del miedo.

Intenté alguna vez desencontrarte pero siempre estaba de vuelta a tu lado, sin siquiera saber de tus carencias, de tus ausencias obligadas de amor y de tiempo. Me engañaba inútilmente diciendome en mi pequeño cuarto vacío, donde el eco de las palabras destrozaba la calma, que la posibilidad sincera de abrazarte estaba tan cerca como la noche, tupida de estrellas y de recuerdos.

La verdad era que jugaba entre tus miradas y mis ojos a que las cosas flotaran en el viento y las sonrisas se encontraran en el sentimiento.

Pero un día este sueño acabó para dejarme claro que entre tus manos y mis silencios,
siempre existirán confidencias que diluirán los fracasos, dejándome firme tu compañía, tu presencia sin ausencias, sin pretenciones.

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