domingo, octubre 25, 2009

Y pensaba en volar y volar. En escaparme. En huir del mundo y de la responsabilidad del sentimiento. Quién, acaso, en estos tiempos en los que todo se calla quiere quedarse y aceptar que siente tantas cosas? Un amor desbordante por alguien que siempre ha estado ausente. Una alegría incontrolable por caminar sobre hojas secas. Una incontenible libertad por sentir el viento en la cara. Una inexplicable fascinación por los dados, los cascabeles y los botones. Una inimaginada obsesión por los aromas del mundo. Una incansable idea de viajar lejos, de mudarse. Una inquietante sensación de tranquilidad cuando todo esta agitado...

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