Ahora te abrazo y te veo. Mis manos estan frías como acostumbro y tu piel calienta mi aliento. tus labios, congelados en el tiempo o en el temor, me explican lo que ahora entiendo.
No hay palabras como solía ser. Todo en silencio. Mudos aromas de alegría y tristeza mientras el tiempo pasa sin saberlo. Ahora nos abrazamos y nos vemos. No hay temores ni prejuicios. Un mundo paralelo nos acoge y nos alienta con al calor del cielo. La noche posa su mano sobre nosotros y somos uno en la niebla, somos uno sin tenernos.
jueves, septiembre 21, 2006
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