Melancolía disfrazada de mirada, asoma su rostro tras la noche matinal.
Surrealismo inspirado en las nubes y el tiempo infinito del alma.
Recuerdos ajenos reclamando a su amo, cobarde ironía de dos.
Renace la esperanza mientras muere la posibilidad, la distancia y tu miedo. Somos otros.
Finamente el cielo derrama, sobre la luna, una sonrisa precisa y sincera, señalando el universo y su intención. Aunque veo bruma espesa, mis ojos distinguen la claridad soleada del misterio.
A veces tan helado como el odio o el olvido. Te abrazo ya. Desafiando la distancia, la lejanía, la espera.
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